Calandagan gana la Japan Cup y ratifica ser el mejor caballo del mundo
- Lineage Bloodstock
- 30 nov 2025
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Tras ganar la Japan Cup (G1), la carrera más importante del calendario hípico oriental, Calandagan (Gleneagles), el caballo del Aga Khan sigue siendo el caballo con mayor rating del mundo (130) y ratifica la reciente distinción a “Caballo del año” que recibió por parte de la empresa Cartier.

La Japan Cup, disputada anualmente en el hipódromo de Tokio sobre 2400 metros, equivalente a una milla y media y 12 furlongs, y dotado con más de 300 millones de yenes para el ganador equivalentes a U$S 1.920.000, es la carrera internacional de mayor prestigio de Japón y una de las más ricas del mundo. Creada en 1981 para atraer a los mejores caballos del planeta, se convirtió en una prueba de referencia comparable a la Breeders’ Cup Turf por su bolsa y su carácter abierto. Sin embargo, desde 2005, cuando el británico Alkaased (Kingmambo) derrotó a Heart’s Cry (Sunday Silence), ningún caballo extranjero a Japón había vuelto a imponerse, y ni siquiera había ocupado un puesto en el podio, reflejo del espectacular avance del programa de cría nipón. La edición de 2025 rompió esa racha de dos décadas con la victoria del castrado irlandés Calandagan (Gleneagles), un triunfo que demuestra la solidez del Aga Khan.
La carrera de 2025 se disputó ante una multitud en el hipódromo tokiota y resultó un espectáculo vibrante. Masquerade Ball (Duramente), potrillo animador de la pasada triple corona japonesa, marcó el ritmo en una pista firme mientras Calandagan (Gleneagles) se mantenía vigilante en una posición intermedia. En la recta final se produjo un duelo memorable, el representante europeo, conducido por Mickael Barzalona, lanzó su ataque largo por fuera y alcanzó a Masquerade Ball (Duramente) a cien metros del disco, ambos mantuvieron cabeza a cabeza hasta que el visitante sacó la mínima ventaja en los últimos metros para ganar por media cabeza parando al reloj en 2:20.3. El favorito local Danon Decile (Epiphaneia) llegó a dos cuerpos y medio en tercer lugar, mientras que Croix du Nord (Kitasan Black), otro de los japoneses de peso, que ganó el Derby japonés, terminó cuarto. Entre los japoneses 2° y 3° puesto ocuparon los criados por Shadai Farm en Chitose, Hokkaido, Japón.
Calandagan (Gleneagles) es un ejemplar atípico para el máximo nivel: un castrado de cuatro años que comenzó su campaña en Francia. Hijo de Gleneagles (Galileo) y de Calayana (Sinndar), ha demostrado un progreso sostenido y una versatilidad poco común. Sin poder haber participado en el Arco, debido a su condición de castrado, a lo largo de este 2025, había ganado las pruebas de Grado 1, Grand Prix de Saint-Cloud, King George VI & Queen Elizabeth Stakes y Champion Stakes, lo que lo consolidó como el caballo número uno del mundo antes de viajar a Japón. Su campaña registra ahora 14 actuaciones con 8 victorias, 5 segundos puestos y 1 tercero, lo que habla de una constancia notable. El hecho de que sea castrado descarta cualquier futuro reproductivo, por lo que su valor reside exclusivamente en lo deportivo y en el prestigio que confiere a su criador, The Aga Khan Studs.
La línea materna de Calandagan (Gleneagles) es uno de los puntos más sólidos del ejemplar. Su madre Calayana (Sinndar) fue tercera en el Prix Minerve (G3) y pertenece a la familia de Clodora (Linamix), yegua base de origen francés que produjo al campeón clásico Clodovil (Danehill) y al placé clásico Colombian (Azamour). La segunda madre Clariyn (Acclamation) es hermana materna de Canndal (Medicean), segundo en el Belmont Derby Invitational, de Grado 1 sobre grama. Su linaje acumula 4 de sus 5 madres con victorias de blacktype, y explica la combinación de clase y resistencia que exhibe el zaino castrado. La influencia de Sinndar (Grand Lodge) a través de Calayana aporta fondo y temperamento, mientras que Gleneagles, mediante su madre You’resothrilling (Storm Cat), proporciona un motor aeróbico muy eficiente.

The Aga Khan Studs, la cabaña que crió a Calandagan (Gleneagles), es uno de los pilares del elevage mundial. Fundada a principios del siglo XX, la operación del Aga Khan IV y su familia ha producido innumerables campeones como Shergar, Azamour, Sinndar, Daryaba, Dalakhani, Zarkava, Mahmoud, Valyra, Sea The Stars, entre otros, combinando líneas europeas con selección rigurosa. La política de criar para correr conlleva mantener un núcleo de yeguas madres de alta calidad y cruzarlas con sementales selectos, buscando un equilibrio entre velocidad y resistencia. Calandagan (Gleneagles) se inscribe en esta tradición, ya que fue criado por la rama francesa del haras y reservado para correr en nombre del Aga Khan, luego de que sus cualidades como potro comenzaran a despuntar.
Para el experimentado entrenador francés Francis-Henri Graffard, graduado del programa Godolphin Flying Start en 2005, esta fue su primera victoria en la Japan Cup. Al igual que su compatriota y colega Robert Collet, quien ganó esta misma competencia en 1987 con el caballo Le Glorieux (Cure The Blues), ambos lograron la victoria con un jockey francés, Mickael Barzalona en 2025 y Alain Lequeux en 1987, respectivamente.
La victoria de Calandagan en la Japan Cup tiene repercusiones que van más allá de la estadística. En lo deportivo, confirma que los mejores caballos europeos pueden competir con éxito en Japón y abre la puerta para que más propietarios extranjeros vuelvan a considerar la carrera como objetivo, como sucedía en los años 80 y 90. En lo genético, aunque el caballo no tenga futuro en la reproducción por estar castrado, su triunfo ratifica el valor de cruzar líneas de Galileo con mares de fondo alemán/irlandés como las de Clodora, reforzando el prestigio de su familia materna. Además, supone un espaldarazo para la influencia de Gleneagles como padre de fondistas (hasta ahora conocido sobre todo por hijos mileros). Para el turf japonés, la derrota no resta mérito a su dominio local: después de la evolución formidable del programa nipón, que desde 2005 no concedía la copa a foráneos , la llegada de Calandagan pone en contexto la calidad actual de sus corredores y sugiere que el intercambio genético internacional sigue siendo esencial para mantener la competitividad.











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